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Terapia familiar

Aludiendo a que no existe la familia perfecta, nos encontramos en la actualidad con las diversas problemáticas que deben enfrentar las familias el estrés de la vida cotidiana, demandados por las responsabilidades laborales, económicas y del sistema escolar. A esto se suma las obligaciones de cuidado y protección de los seres queridos cercanos. Las diversas etapas por las que atraviesa una familia desde su configuración hasta la salida del sistema laboral y la ida de los hijos adultos, configura nuevos desafíos a los que se deben enfrentar, lo que genera un clima adverso en las relaciones de los miembros Nuestro equipo destaca por incorporar la mirada de todos sus miembros en el problemas emergentes buscando nuevas alternativas que dejen comprometidos a todos los integrantes y por tanto el cambio se consolida y se recupera la confianza en las relaciones entre los miembros. Actualmente, hemos logrado atender a 1870 familias, de las cuales el 85% refiere haber recuperado la confianza en sus hijos y tener una relación cercana, el 90% vive un ambiente pacífico, y los padres refieren haber aprendido a enseñar con claridad, amor y firmeza. El equipo Diálogos logrará buscar una alternativa para la singularidad de tu familia, pasará de un caos familiar y disfrutar de las relaciones con los que más amas.

Testimonio 

Mariela se sentía mala madre. Su hija, Lola, le enrostraba constantemente que ella se separó del padre siendo muy chica y la dejó sin figura paterna por lo que la hija nunca pudo tener una pareja feliz. Mariela ha tratado de reparar constantemente, pero, siempre termina peleando con su hija. Ha ido a distintos terapeutas, pero, siempre se siente “que no lo hizo bien” y no ha logrado sacarse la culpa. Una amiga le habló de Diálogos. Pidió una hora y por primera vez se sintió acogida

desde la primera sesión. Invitaron a su hija a acompañarla en la terapia. Lola pudo ver como su madre había sido una mujer trabajadora y de esfuerzo que en realidad había hecho todo lo posible por sus hijos con los medios que tenía al alcance. Lograron juntas descubrir el inmenso amor que sentía una por la otra y aprendieron a desarrollar una nueva forma de relación madre-hija. Lo mejor de todo fue que la culpa desapareció.

Antes de encontrarlos me sentía una pésima hija. Había momentos en que llegaba a odiar a mi madre. Por más que tratara de aceptar sus exigencias, sentía que eso no me dejaba crecer y más le discutía. Lo que me llamó más la atención de la Terapia en Diálogos fue que nos atendieran a todos   juntos. Para mí era un problema con mamá y ella debía ser capaz de ser más flexible. Pero resultó que cada uno, incluso mi papá, tenía problemas distintos por la misma situación.

Vi lo distinto de esta forma de terapia  en la primera vez  que fue como a las dos o tres semanas de venir acá: mi pololo fue a buscarme  y mamá lo recibió más relajada y sin la sarta de exigencias de siempre. Esa noche lo pasé mejor que nunca en el carrete y hasta volvimos más temprano. Actualmente, el problema está solucionado,  la relación de todos es mucho mejor. Lo de irme de la casa ya ni lo pienso, estoy preparando la Prueba y espero quedar en Enfermería.

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